Clodoveo, rey de los francos, unificó gran parte de la Galia y fundó el poder de la dinastía merovingia. Hijo de Childerico I, derrotó a Siagrio, a los alamanes y a los visigodos, y fue bautizado en Reims: una alianza con la Iglesia católica que marcó el reino.

Conquistas

Soissons (486) puso fin al último enclave romano del norte de la Galia. La tradición vincula Tolbiac a la victoria sobre los alamanes; en 507 venció a los visigodos en Vouillé y ocupó gran parte de Aquitania.

Bautismo

Bajo la influencia de la reina Clotilde, Clodoveo fue bautizado por Remigio de Reims. Al elegir el cristianismo católico (y no el arrianismo), los francos se alinearon con la mayoría galo-romana.

Herencia

A su muerte en 511 el reino se dividió entre sus hijos, pero la monarquía franca perduró con los merovingios y más tarde los carolingios.